Noticias de cine y series: 'Titanic': Otras historias trágicas (y reales) del Insumergible que no llegaron a la película

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viernes, 2 de junio de 2017

'Titanic': Otras historias trágicas (y reales) del Insumergible que no llegaron a la película

"Mientras que el triste romance de Jack y Rose surgió de la mente de James Cameron, el famoso transatlántico tuvo otros sucesos del estilo."



Con sus cientos de pasajeros, el Titanic verdadero está lleno de historias de todo tipo. Todos conocemos el romance entre Jack y Rose, una trágica relación que surgió de la imaginación de James Cameron.

Conocemos muchos otros pasajeros reales gracias a lo que vemos en la película, pero, ¿qué hay de aquellos que no llegaron a aparecer en el filme? ¿Sabes lo que pasó con esa pareja de ancianos que se abraza cuando ve que ya ha llegado su final? ¿O conoces a Kate Florence Phillips, una joven de 19 años que tuvo un collar parecido al que lleva Rose?



Kate Florence Phillips era una joven de 19 años que trabajaba como dependienta en la confitería de Henry Morley, quien tenía 40 años. Poco a poco, ambos se enamoraron y Henry decidió dejar atrás su antigua viuda -tenía esposa y una hija- para mudarse con Kate a California. Este fue el motivo por el que los dos se embarcaron en el Titanic.

Kate sobrevivió a la tragedia, pero su pareja no tuvo tanta suerte. 9 meses después, Kate tuvo una hija a la que llamó Ellen. Gracias a ella, la historia de sus padres salió a la luz y reveló que todavía guardaba un collar de zafiro que su padre le había regalado a su madre antes de morir. ¿No te recuerda al collar de Rose?



Como ya os contamos, la historia de Ida e Isidor Strauss es una de las más emotivas del barco. Ambos eran los dueños de la tienda Macy's de Nueva York. Les reconocerás porque son los dos ancianos que salen abrazados en la cama esperando su final.

Siguiendo la regla de "Sólo mujeres y niños",Ida tenía un asiento reservado en uno de los botes pero no quiso aceptarlo para quedarse al lado de su marido: "Hemos vivido juntos y moriremos juntos". De este modo, Ida prefirió morir a seguir viva sin su pareja al lado. El momento en el que rechaza su asiento iba a salir en la película, pero decidieron no incluirlo en el montaje final.



Thomson Beattie había estado de vacaciones en Trieste junto a dos amigos. En marzo, uno de ellos había enfermado y los otros dos -Thomas incluido- estaban cansados del viaje, por lo que decidieron volver a casa a bordo del Titanic. Consiguió subirse a uno de los últimos botes disponibles, pero, lamentablemente, murió por las temperaturas extremas.

Según cuenta la web especializada en el tema, Thomas fue enterrado en el mar el día del cumpleaños de su madre, en un punto cercano a donde ella nació 82 años antes a bordo de un barco que viajaba hacia Canadá.



Dagmar Jenny Ingeborg Bryhl viajó junto a su hermanastro Kurt y su prometido Ingvar, todos procedentes de Suecia. Querían ir a Rockford, Illinois, para encontrarse con su tio Oscar Lustig. Kurt sí iba a establecerse en Estados Unidos, aunque Dagmar no lo tenía tan claro. Ella consiguió subirse a uno de los botes y, aunque no recuerda qué número era, se dio cuenta de que iba medio lleno. La última imagen que vio del barco fue a su prometido y su hermano esperando en cubierta llevando unos chalecos salvavidas. 

Cuando llegó a Nueva York escribió a su tio y, aunque tuvo muchos problemas para encontrarla, consiguió dar con ella. Dagmar nunca consiguió superar la tragedia y así lo muestra la carta que escribió a Oscar:

"Estaría agradecida si me hubiesen permitido morir porque la vida ya no tiene ningún valor para mí después de haber perdido a mi amado".

Finalmente, abandonó Estados Unidos para regresar a Suecia, donde terminó casándose con un profesor y se estableció en Kungsälv.



Leah Aks subió al Titanic junto a su hijo Frank Philip para reunirse con su marido en Virginia. La noche del naufragio, Leah permaneció en cubierta al lado de Madeleine Astor, la conocida hija de una familia rica de Nueva York, quien tapó al pequeño con su chal. De repente, el niño fue arrebatado de los brazos de Leah por un miembro de la tripulación para subirlo a uno de los botes. La madre corrió a por él, pero no la dejaron acercarse, creyendo que quería subirse al bote.

El niño fue recogido por Elizabeth Nye, quien le mantuvo caliente, mientras que Leah subió a otro bote. No supo nada de su hijo hasta que, estando en el Carpathia, vio a una pasajera italiana que llevaba al bebé. Leah lo reconoció al instante y reclamó al pequeño, pero la italiana no lo quería ver.

Uno de los capitanes reunió a las dos mujeres en su despacho y les pidió pruebas que demostraran que conocían al bebé. Leah pudo señalar una marca de nacimiento que tenía en el pecho y le devolvieron a Phillip.



En todas las tragedias existe al menos una historia de alguien que sintió que algo malo iba a pasar. En el caso del Titanic, esa persona es Nora Agnes Keane. Al parecer, Nora tenía un mal presentimiento sobre el viaje que fue a más cuando se le cayeron el rosario y la biblia al mar mientras estaba embarcando. La noche del naufragio, antes de que este se produjese, Nora tenía tal ansiedad que tuvieron que ayudarla a vestirse.

En el momento del choque, Nora y una amiga que la acompañaba percibieron mucha calma en el ambiente, según explica en sus diarios, ya que los oficiales parecían tenerlo bajo control. También describe cómo fue testigo, desde su bote, de los llantos de la gente que cayó al agua.

Fuente: sensacine.com